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DEL TEATRO MÍNIMO A PRIMERA ACTRIZ DEL MARÍA GUERRERO

Josefina de la Torre Millares comenzó como actriz en una experiencia familiar en la casa de la playa de Las Canteras (Las Palmas de Gran Canaria), donde funda a finales de los años veinte del pasado siglo un pequeño teatro, Teatro Mínimo, que dirigía su hermano Claudio de la Torre Millares, y que sería calificado en la prensa madrileña de la época como una versión insular de El mirlo blanco barojiano.

Aquella experiencia la llevaría, años más tarde, hasta las tablas del mismísimo Teatro Nacional María Guerrero, donde debuta en 1940, con la obra La rabia / La cena del Rey Baltasar, basada en la obra original de Pedro Calderón de la Barca, y dirigida por Luis Escobar. Ese mismo año, Josefina se convierte en primera actriz de la compañía.

El teatro será ya, para los restos, una actividad prioritaria. Así, en 1946 funda su propia compañía de comedias, junto a su marido, el también actor Ramón Corroto. Contando siempre con la dirección artística de su hermano Claudio de la Torre, esta compañía lleva a escena una quincena de obras, entre otras: El caso de la mujer asesinadita, de Miguel Mihura, o Casa de Muñecas, de Henrik Ibsen. Otras compañias contaron con Josefina de la Torre Millares como actriz: Dido pequeño teatro, T.O.A.R. y el Teatro Nacional de Cámara y Ensayo del Teatro Español.

 

Durante los años sesenta del siglo XX trabajó en prestigiosas compañías como las de Amparo Soler Leal, Nuria Espert, María Fernanda D'Ocon o María Luisa Ponte. En muchas de ellas compartió cartel con su marido, Ramón Corroto.

Formó parte del cuadro de actores de Radio Nacional en el Teatro Invisible y, posteriormente, en Radio Madrid. Ya octogenaria, se pone a las órdenes de Pedro Masó en la serie de Televisión Española Anillos de oro (1983). Será su última aparición en escena. Josefina vuelve, de nuevo, a la literatura.

Josefina de la Torre y Ramón Corroto en un ensayo.

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