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DE BARBIERI A DEBUSSY

Su formación inicial se orienta hacia la música, toda vez que su tío Néstor de la Torre, barítono, advierte en ella cualidades excepcionales para el canto, estudios que compagina, en Gran Canaria, con los de piano, violín y guitara. En 1927 pasa largas temporadas en Madrid donde perfecciona sus estudios de canto en la escuela de Dahmen Chao, donde culmina su formación como soprano.

En 1935, Josefina de la Torre Millares fija su residencia en Madrid con el propósito de dedicarse a la música. En febrero de ese mismo año da un concierto en el Teatro María Guerrero que se anuncia como Concierto de 1900, en el que está acompañada al piano por el escritor Cipriano Rivas Cheriff.

"(...) Josefina cantó canciones de Tosti y Denza; fragmentos de óperas de Puccini y de Massenet; romanzas de zarzuelas de Barbieri, Caballero y Chapí. Quizá la parte del concierto que más sorprendió al público fueron las habaneras de lánguido ritmo que Josefina interpretó con su talento, su fino humor, su gracia criolla, acompañándose ella misma a la guitarra" (Josefina de la Torre, Poemas de la isla. Lázaro Santana.BBC, 1989).

Otros escenarios recogieron la huella de Josefina de la Torre Millares como cantante: el Lyceum Femenino, el Club Medina, el Instituto San Isidro de Madrid, el Monumental Cinema o la Residencia de Estudiantes de Madrid.

Fue en este último escenario donde, en 1936, ofreció un memorable recital interpretando canciones de Fauré, Debussy, Esplá, Saint-Saëns...; un amplio registro que prueba la versatilidad de su voz y su sólida formación, como certifica su ingreso en la Orquesta Sinfónica de Madrid y en la ompañía de zarzuelas del maestro Sorozábal.

Además de intérprete, Josefina de la Torre Millares compuso sus propias partituras. La más conocida lleva por título Puerto de mar.



Josefina de la Torre (voz y piano) y Ramón Corroto (voz). Años 70. Grabación doméstica.

 

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